Mi catastrófica ruta en moto
En esta vida hay dos tipos de motoristas, los que se han caído y los que se van a caer, y yo más que nunca puedo dar fe de ello. El otro día, Papote, mi tio calvo cuñao mamadisimo mecánico de ruedas (a partir de ahora calvo cuñao) y yo hicimos una ruta en moto que acabó como el rosario de la Aurora.
Pero antes, como diría F, antes vamos a ver un poco de historia: esto empieza en Nochebuena cuando a Papote y a mí se nos ocurre la increíble idea de decirle a calvo cuñao que queremos salir de ruta con él, con las motos que él disponía en el pueblo.
Anteriormente yo ya había hecho un montón de rutas con él, pero tras el COVID y que vamos menos al pueblo al final llevaba como 3 años sin conducir motillos. Como ya les venía comentando a Uds, Papote se está aficionando a esto de las motos y se está sacando el carnes, así que decidimos ir el 5 de enero a La Montiela (Santaella) para hacer una ruta epicarda.
Pues nada, llegamos al pueblo, nos equipamos con los cascos y las protecciones que encontramos por la casa, subimos las motos al remolque y vamos a la laguna del Donadío, llevando yo la furgoneta, con marchas (nótese que llevo 2 años sin tocar una palanca), mi tío va delante en moto guiando. Al final llegamos de lujo, increíble skill de CusaConductor.
El caso es que empezamos la ruta, mi tío delante, Papote en medio y yo detrás. Mi primer error fue acercarme demasiado a Papote, cuando cogimos una cuesta abajo, Papote se marcó un Jose en bici (wo wo wo) y perdió el control de la moto y se cayó.
Al ser la cuesta bastante empinada y que tenía un montón de chinos, si frenabas en seco perdías el control de la moto, me caí intentando frenar y casi me como a Papote con la moto, menos mal que todo acabó en un susto. Además el recontramamado de Papote no paraba de reírse sin motivo aparente, pinche Papot.
Continuamos con la ruta como si nada durante un buen rato, ahora yo delante de Papote porque no me fiaba. Las motos de mi tío y la mía son el doble de potentes que la de Papote, así que lo dejamos un poco atrás.
Papote coge una curva, en la que hay un badén inmediatamente después y al intentar frenar se revienta vivo del brazo a los pies y se carga un plástico de la moto.
Qué desastre, bueno Papote puede continuar así que vamos tranquilitos de vuelta a casa, esta vez yo detrás. Así que cuando ya faltaba poco, siento un quemor muy intenso en la pantorrilla.
Se había soltado un conducto de la moto y se me había caído todo el líquido refrigerante hirviendo de la moto en la pierna, simplemente épico.
Al final me recogieron con la furgo y nos fuimos para casa. A ver cuando hacemos la próxima ruta😌
