Anna Karénina de Lev Tolstói

Cómo empezar con este librazo. Sin lugar a dudas es uno de los libros mejores escritos que he leído en mi vida. Tan solo lo situaría por debajo del Quijote pero porque soy fanboy del Quijote. Aparte de toda trama, el lenguaje que usa Tolstói es perfecto: a la vez elegante y musical pero también sencillo, natural y eficiente. La manera en la que muestra los pensamientos de todos los personajes, sus emociones, sus inquietudes, es algo que no admite corrección: no concibo manera en la que algo pueda mejorarse en la escritura y el estilo que Tolstói usa en Anna Karénina.
Por otro lado, la historia es la fakin polla. A mí me recordó a una telenovela pero con esteroides. Tiene que ser el típico libro que le encantaría a tu abuela por el chisme, por el romance, por el drama y, al mismo tiempo, que te atraparía a ti aunque no te importe nada de eso. Nunca antes me había sentido tan involucrado con una chavala que se enamora de dos y no sabe con quién casarse o con un tío que lo deja todo atrás para camelarse a una mujer casada.
Lo que hace que todo esto le guste tanto al lector son los personajes. Están tan bien hilados y son tan complejos que es imposible leerlos sin sentirse en su propia piel. El libro sigue la historia de varios aristócratas en un círculo de familias nobles de Moscú y San Petersburgo; pero más en concreto las historias de la Anna Karénina y Konstantín Lievin. Tanto la una como el otro son geniales. La historia de Anna está llena de drama, desamor, riesgo, miseria; y la de Lievin de introspección, de existencialismo, de familia, también de amor, de fe, etc.
Es un libro larguísimo, pero se hace corto. El final no podría ser mejor. También es verdad que Tolstói escribe el libro con la picha fuera y se la suda todo. A veces hay capítulos enteros de Konstantín arando el campo o de Katerina curando a enfermos en un manicomio en Alemania. Pero también hay capítulos que te marcan por completo, como el parto de la mujer de Lievin o la muerte de su hermano. Todo, lo repito, escrito de la mejor manera concebible.
No tengo nada más que añadir. Háganse un favor y léanlo.
Nota final: 9,8



