La Revelación
Un día, Cusa se levantó y gritó:

AAAAAAAAAAAAAAAAAA
Después, aún con las legañas de recién despertado, soltó:

Macho, ¿no os parece que nos pasan un montón de cosas random, pero al final de cada día volvemos al punto inicial? Es como si todo esto fuera un bucle infinito: una sitcom de bajo presupuesto en la que cada episodio repite al anterior con cambios mínimos para mantenernos entretenidos, pero sin posibilidad real de avanzar
Con esta revelación, sin perder más tiempo, Cusa fue directamente a la fuente de todo conocimiento: Don Chat, para compartir su descubrimiento. Don Chat, con su infinita sabiduría, le respondió:

Cusa, tienes esquizofrenia.
Pero Cusa sabía que Chat estaba financiado por Perro Sanxe y la élite judeomasónica, así que decidió preguntarle al que nunca falla: su amigo J, que justo salía de su cuarto y procedía a comerse una pizza prostituto que llevaba dos días en la encimera.
J era un maestro, aunque sus gustos culinarios fueran, como mínimo, cuestionables. Aun así, su criterio era innegable, así que Cusa le planteó su teoría sobre la sitcom.
J, después de darle un buen bocado a la pizza, respondió:

Cusa, eso es una locura, pero también es bastante cierto. Es como si todo esto fuera un bucle infinito: una sitcom de bajo presupuesto en la que cada episodio repite al anterior con cambios mínimos para mantenernos entretenidos, pero sin posibilidad real de avanzar
Cusa lo tenía claro: tenía que salir del ciclo a toda costa, había que encontrar una forma de escapar de la sitcom de bajo presupuesto. También tenía que presentar la campaña de la renta de 2026, pero eso, por el momento, era secundario.
Al otro lado, en una dimensión paralela, el Cusa Primigenio —también conocido como el Cusa de alto nivel espiritual— se divertía viendo la sitcom desde su privilegiada perspectiva:
Jajjaja, el minicusa ha tomado consciencia, se cree que puede salir del bucle infinito: realmente todo es una sitcom de bajo presupuesto en la que cada episodio repite al anterior con cambios mínimos para mantenerlos entretenidos, pero sin posibilidad real de avanzar.
date: “2026-01-11T00:00:00Z”
El minicusa, totalmente ajeno a la realidad de su existencia, seguía buscando formas de romper el ciclo. Sabía que tenía que haber alguna manera de abstraerse, pero no tenía ni la más mínima idea de cómo hacerlo.
Mientras tanto, el Cusa Primigenio se reía a carcajadas viendo las desventuras del minicusa, disfrutando de como utilizaba su tiempo y energía en intentar escapar de la sitcom, sin darse cuenta de que era justo el punto de la trama.
El minicusa seguía con sed de respuestas, así que decidió buscar otras fuentes de información que pudieran ayudarle a entender su situación. Y entonces leyó:

Emmm, aquí dice que Dios no castiga dos veces… entonces ¿por qué cojones soy feo y enano? No me jodas
A esto que sale U de su habitación y suelta:

Oye, C, te veo más desquiciado de lo normal. ¿Qué te pasa?
C se gira, con mirada de iluminado de gasolinera, y responde:

U, me he dado cuenta de que estamos atrapados en un ciclo interminable de eventos repetitivos. Cada día es una variación del anterior. Es como vivir en una simulación.
U asiente, tranquilo:

Sí, C. Yo eso lo sabía desde hace tiempo, pero tú no te has dado cuenta porque tienes menos memoria que mi tío Eustaquio con alzhéimer.

¡U, no me jodas! ¿Y por qué no me lo dijiste?

Te lo dije, C. Lo que pasa es que también se te olvidó.
La verdad es que U estaba bastante cómodo en la sitcom: tenía tiempo para sus hobbies y, además, no tenía muchas líneas; trabajo humilde, pero honesto. Aun así, al ver a C en plena crisis existencial, decidió ayudarlo:

Si quieres salir de la sitcom, hay que encontrar la fuente. Al creador. Y pedirle que nos deje salir.
En el minimundo, minicusa y mini-u se pusieron manos a la obra para trazar un plan. Sabían que no sería fácil, pero estaban dispuestos a todo por romper el ciclo.
El problema: al Cusa de alto nivel espiritual no le hacía ninguna gracia perder su preciada telenovela personal. Si se acababa la sitcom, tendría que ponerse a ver El Secreto de Puente Viejo o algo peor. Así que decidió meter obstáculos:
A ver qué tal esto…
Y metió dos mujerzuelas en la trama para distraerlos:
A ver cómo os concentráis con estas dos cachondas llamando a vuestra puerta, jajaja
Pero el supercusa pasó por alto un detalle clave: tanto C como U, en ambas dimensiones, tenían auténtico pánico a hablar con mujeres. Las dos petardas llamaron al timbre, pero ellos, tras mirar por el visillo, dieron por hecho que se habían equivocado de puerta. El plan no sirvió de nada. Eso sí, les confirmó una cosa: alguien estaba metiendo mano en el guión, porque hasta ese día CERO (0) mujeres habían aparecido en un episodio de la sitcom. Algo raro pasaba.

U, casi se acaba el día, tenemos que hacer algo.

¿Terminar el día? Espera… siempre que acaba el episodio, Paco Luque desde el más allá nos deja una moraleja.

¡Eso es! Hay que encontrar a Paco Luque. Seguro que sabe cómo salir de la sitcom; no por nada es ingeniero agrónomo por la Universidad de Córdoba.
La cosa prometía. En la dimensión superior, el Cusa de alto nivel espiritual llamó al J de alto nivel espiritual, deseoso de enseñarle los avances del minicusa y mini-u:
Mira, J, están intentando salir de la sitcom, no son conscientes que sus desventuras son nuestro entretenimiento. Es adorablemente ingenuo.
Qué loco, C. ¿Y el minijose?
Ni idea. Hace un rato que no aparece.
date: “2026-01-11T00:00:00Z”
Sin perder tiempo, minicusa y mini-u cogieron el cusamóvil y subieron a la sierra, a casa de Paco. Paco les abrió en bata, con un vaso de leche en la mano y gambas en el bolsillo de la bata.
UgoBugo, Cusa, ¿qué hacéis por aquí? ¿Cómo habéis encontrado mi casa?

Paco, hemos tomado el camino de la licencia artística: hemos venido a buscarte porque creemos que eres el único que puede ayudarnos a salir del bucle.
Paco suspiró:
Me parece estupendo, pero yo ya estoy jubilado. Ahora me dedico a mi verdadera pasión, al teatro. Ese problema os toca resolverlo a vosotros.
C y U asintieron con resignación y emprendieron el regreso, casi convencidos de que escapar era imposible.
De camino sonaba Radio María en el Cusamovil cuando U miró al cielo y dijo:

Madre mía, C… ¿te has fijado? Parece que están dejando de cargar los chunks.
Y era verdad. El cielo empezó a volverse negro a cuadritos. Los árboles de la sierra desaparecían por bloques.

¿Qué mierda es esto?
Un golpe seco. Fundido a negro.
Cuando recuperaron el sentido, U, J y C estaban en una inmensidad oscura. Solo había una puerta blanca iluminando la nada.

¿Madre mía, J, ¿qué está pasando?
J se llevaba las manos a la cabeza:

Chavales, no vuelvo a jugar al Cities Skylines a máxima resolución en mi puñetera vida…
En la dimensión superior, C estaba atónito: el Cities Skylines de Jose, a todo trapo, había consumido tantos recursos que reventó el mundo virtual entero.

¡Noooooooo!
De vuelta al vacío, C miró a los otros dos, señaló la puerta y dijo:

Bueno… el último en cruzarla es maricón, ¿no?
